EL PODER DE LA SUGESTION (Fuente AspieKid.net)

En 1969, el DSM II tenía sólo un año de su public1969stampación y no se hacía mención de autismo, es el año de Woodstock, tan sólo unas semanas después del primer alunizaje, un galón de gasolina costaba 35 centavos en 1969, y los automóviles se hacían aún de metal real. Los Beatles estaban a punto de lanzar su último álbum. Una estampilla de primera clase en  EE.UU. costaba 6 centavos.

Ese invierno, un hombre entró en un hospital psiquiátrico, él dijo que estaba escuchando voces, ese fue el único síntoma que tenía. Oía voces y estas parecieran como si estuvieran diciéndole la palabra “golpe”. Fue ingresado en el hospital con el diagnóstico de esquizofrenia. Pasó los siguientes 52 días allí antes de ser dado de alta.

Durante los siguientes tres años, otras siete personas, que vivían en cinco diferentes estados de EE.UU., también fueron admitidos en hospitales psiquiátricos aquejados de los mismos síntomas. Oían voces, y por lo que podían discernir las voces les decían “vacío”, “hueco” o “golpe”. Todas estas personas fueron examinadas. Todos fueron diagnosticados con esquizofrenia, excepto uno que fue diagnosticado con el trastorno maníaco-depresivo, lo que hoy se conoce como trastorno bipolar.

Ocho diferentes personas, tres mujeres y cinco hombres, durante un período de tres años, que viven en cinco estados diferentes, y todos ellos tenían casi exactamente el mismo síntoma. Sin embargo, estos pacientes tenían más en común entre sí que sólo los síntomas que indicaban, pues inmediatamente después de que fueron admitidos en los hospitales psiquiátricos, todos ellos dijeron que sus síntomas habían desaparecido por completo y que habían dejado de oír voces, todos de la misma forma. Los ocho (por separado) señalaron que se sanaron y pidieron ser dados de alta. Pero a ninguno de ellos se le permitió salir. El personal de algunos de los hospitales ya había empezado a notar otros síntomas que los pacientes no habían indicado. Los pacientes fueron retenidos para realizar más observaciones.

En uno de los hospitales, el personal escribió sobre “el comportamiento de escritura” incesante de un paciente. De hecho, en los ocho pacientes se observó que tenían una obsesión anormal con la escritura. Todos ellos se caracterizaban también por ser muy amables y cooperativos, y también se observó que no parecían tener relaciones normales con los otros pacientes en los hospitales. Incluso los otros pacientes sospechaban de ellos y casi un tercio de los pacientes  hospitalizados públicamente los acusaron de fingir sus síntomas por sus pares.

Los ocho pacientes permanecieron hospitalizados entre 7 y 52 días. El tiempo que pasaron en las instituciones mentales parecían rutinarios, pero la única razón por la que sabemos de estas personas hoy en día se debe a que el tiempo que pasaron en esas instituciones mentales no era rutina en absoluto. Parecía rutina para el personal del hospital, pero no a los otros pacientes en los hospitales. Algunos de los otros pacientes fueron inmediatamente capaces de reconocer lo que los profesionales capacitados nunca fueron capaces de ver.

Los pacientes psiquiátricos tenían razón y el personal del hospital se equivocó. Esas ocho personas participaron en un estudio de los hospitales psiquiátricos, realizado por el psicólogo David Rosenhan. Él eligió a ocho personas que no tenían antecedentes de enfermedad mental y les dijo que trataran de ser admitidos en hospitales psiquiátricos, quejándose de sólo un síntoma específico. Si eran capaces de ser admitidos en los hospitales, debían  escribir todo lo que vieran. Los llamó “pseudo-pacientes”. Los ocho fueron admitidos con facilidad en los hospitales. El mismo David Rosenhan fue uno de los ocho pseudo-pacientes, y él fue el que se quedó internado más que cualquiera de los otros completando 52 días internado.

El comportamiento obsesivo por escribir que se observó en los ocho pseudo-pacientes se debía a que ellos tomaban notas para el estudio. Al principio, todos trataron de tener cuidado de no dejar que el personal del hospital los viera haciéndolo, pero pronto se dieron cuenta de que el personal estaba convencido de que estaban locos y ya no importaba lo que dijeran o hicieran. La mera sugerencia de que oían voces fue todo lo que se necesitó. Después de que se indicó este síntoma, ya no les importaba a los profesionales de los distintos hospitales lo que dijeran o hicieran, porque ellos estaban convencidos ya. Y así los ocho pseudo-pacientes se dieron cuenta rápidamente de que podían escribir sus notas para el estudio justo en frente de ellos, y que sólo sería visto como un síntoma de su enfermedad. De hecho, casi todo lo que hacían, no importa lo normal que podría haber sido, era visto como un síntoma de su enfermedad. Sólo se necesita una insinuación para cambiar la forma de interpretar el comportamiento.

El experimento fue perturbador y traumático para los que participaron. David Rosenhan escribió en su artículo, “El pseudo-paciente, como un verdadero paciente psiquiátrico, entró en un hospital sin saber cuándo iba a ser dado de alta, pues a cada uno de ellos se les dijo que tendrían que salir por sus propios medios, esencialmente intentando convencer al personal de que estaban cuerdos. Las tensiones psicológicas asociadas con la hospitalización fueron considerables, y todos menos uno de los pseudo-pacientes deseaban ser dados de alta casi inmediatamente después de haber sido admitido. “

Pero el solo hecho de ser cuerdo no fue suficiente para conseguir su liberación. Los ocho tuvieron que admitir que eran enfermos mentales y prometer tomar medicación antipsicótica para ser dados de alta. Una vez que se les percibió como enfermos mentales, fueron deshumanizados.

Rosenhan escribió en su artículo, “Ni los datos anecdóticos ni tampoco los datos duros podrían transmitir la abrumadora sensación de impotencia que invade al individuo cuando está continuamente expuesto a la despersonalización de un hospital psiquiátrico”.

Las pseudo-pacientes también fueron testigos de abusos mientras estaban hospitalizados.

Él continúa en su artículo, “En la sala, los asistentes abusaban verbal y físicamente de vez en cuando de los pacientes en presencia de otros (los pseudo-pacientes) quienes escribieron todo en sus registros. El comportamiento abusivo, por su parte, terminaba abruptamente cuando otros miembros del personal se acercaban. El personal es un testigo creíble, los pacientes no lo son”.

El estudio de Rosenhan fue controversial e  indignó a algunos miembros de la comunidad psiquiátrica. Poco después de que el estudio se hizo público, una de las más prestigiosas instituciones psiquiátricas entró en contacto con David Rosenhan y lo desafió a enviar pseudo-pacientes a sus instalaciones, ellos le dijeron que podrían identificar a cualquier pseudo-paciente que él les enviara. El desafío fue aceptado y Rosenhan acordó enviar unoa o más pseudo-pacientes en el hospital durante los siguientes tres meses.

Durante ese período de tres meses, 193 nuevos pacientes fueron ingresados ​​en ese hospital. El hospital compiló dos listas para Rosenhan. Una de ellas fue una lista de 41 pacientes que se identificaron como impostores. La otra fue una lista de 42 pacientes sospechosos por miembros del personal de fingir sus síntomas. Después de recibir las listas de los 83 sospechosos del hospital , Rosenhan finalmente admitió que él no había enviado a ningún paciente al hospital, “a ninguno”. El total de los 193 pacientes que ingresaron durante ese período correspondían a pacientes reales.

Una vez más, una mera insinuación fue todo lo que se necesitó para sugestionar el juicio de un profesional. Cuando se llevó a cabo su estudio con los ocho pseudo-pacientes, una simple insinuación  convenció a los profesionales capacitados de que las personas cuerdas estaban locas. Y cuando un hospital lo desafió a enviar pseudo-pacientes a sus instalaciones, otra simple insinuación convenció a los profesionales capacitados de que los pacientes con enfermedades mentales estaban fingiendo sus síntomas.

Una simple insinuación y eso fue todo lo que se necesitó. El poder de la sugestión o insinuación es muy real y tiene el potencial de ser peligroso.

David Rosenhan publicó su artículo en la revista Science, bajo el título Siendo Cuerdo en lugares Dementes.

¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Alguien realmente puede entender el campo de la psiquiatría mejor que la gente de hace 100 años? Si tuviéramos que hacer un estudio similar de los hospitales psiquiátricos 80 años a partir de ahora, ¿cuán diferentes cree usted que serían los resultados?

En 1887, una periodista de investigación nombrada Nellie Bly fingió locura para ser admitida en la isla “Insane Asylum Blackwell para la Mujer”. Cuando llegó, un médico le hizo algunas preguntas acerca de su vida y se apresuró a declarar que ella era “positivamente demente” y “un caso perdido”. Ella documentó las condiciones insalubres, frío, ropa insuficiente, maltratos y palizas. También conoció a muchas personas que ella creía que eran tan cuerdas como ella.

Nellie_Bly

Ella escribió acerca de su investigación encubierta en un libro titulado Diez días en un manicomio.

“Salí de la sala loca de placer y pena – el placer que yo tenía de una vez más ser capaz de disfrutar del aire libre de los cielos y pena por no poder traer conmigo algunas de las desafortunadas mujeres que vivieron y sufrieron conmigo, y que, Estoy convencida de que son tan cuerdas como yo era y soy ahora mismo. “ Nellie Bly

El autismo se añadió a la DSM III en 1980. El síndrome de Asperger fue introducido en el DSM-IV en 1994. Entonces, después de casi dos décadas de diagnósticos de síndrome de Asperger, se pusieron de manifiesto que los diagnósticos de autismo eran defectuosos distintos del espectro en las formas en que se habían definido. En el otoño de 2011, la Dra. Catherine Lord, directora del Instituto para el Desarrollo del Cerebro, reclutó a 2100 autistas de edades comprendidas entre los 4 y los 18 años para participar en un estudio clínico. Los participantes fueron seleccionados con  The Simons Simplex Collection  (Un recurso para la identificación de los factores de riesgo genético del autismo). Ellos fueron enviados a 12 clínicas de la universidad y con los médicos que fueron capacitados en la administración del Programa de Autismo de Observación Diagnóstica (ADOS) y la Entrevista Diagnóstica del Autismo – Revisada (ADI-R). Sus hallazgos fueron publicados bajo el título “Los diagnósticos de los trastornos del espectro autista a través de Clínicas”.

En mayo de 2013, el DSMV se dará a conocer, y el Síndrome de Asperger será eliminado. Durante 19 años, las personas recibieron el diagnóstico de Síndrome de Asperger, decía que éramos de alguna manera distintos a los autistas reales del mundo porque tenmiamos un “alto funcionamiento”, una etiqueta con que muchos aspier nunca se sintieron identificados. Como si la interpretación de nuestro comportamiento importara en primer lugar. Somos lo que somos, personas, difíciles de clasificar, y no fáciles de definir.

Muchas cosas se han dicho sobre el autismo y de las personas con autismo especialmente en forma reciente, muchas de las cuales no son ciertas. Y sabemos que las personas creen rápidamente algo si lo oyen de la fuente correcta. Una simple insinuación, y eso es todo lo que toma.

Este texto es una traducción  del en la página Aspie KIds. http://www.aspiekid.net/2013/01/the-power-of-suggestion/, a quien agradecemos su generosidad al autorizarnos el traducirlo, este texto en esencia nos muestra como una simple insinuación crea un prejuicio, un prejuicio que puede evidentemente nublar un juicio posterior, personalmente una vez en una reunión con un encargado de discapacidad de un municipio, estábamos conversando y cuando le indiqué que yo tenía Síndrome de Asperger simplemente no se dirigió más a mí, como si yo ya no tuviera lugar en la conversación. Creo que hay que lograr que los profesionales puedan sacar los prejuicios y etiquetas y ver a cada persona como un individuo único y digno de ser comprendido en su totalidad.

Leonardo Farfán

Director

Amasperger (Chile)

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