“Un viaje de mil leguas” ahora en San Antonio.

Después de las exitosas jornadas en Santiago, Viña del Mar, Rancagua, ahora el sábado 7 de septiembre próximo a las 15:00 estaremos en San Antonio con la exhibición del documental chileno “UN VIAJE DE MIL LEGUAS”, en el auditorio del instituto profesonal La Araucana, ubicado en calle General Ibañez 1760 Sector Barrancas, San Antonio. 

 “Un viaje de mil leguas“, es un documental chileno sobre la condición espectro del autismo, que nos presenta esta realidad desde el punto de vista de padres que han tomado esta barca y han decidido navegar en un mar no siempre amigable.

Les invitamos a conocer cómo ha sido este viaje, cómo han aprendido a controlar el timón y llegar junto a sus hijos a nuevos lugares y continuar viajando. Es un acercamiento al Autismo y al Asperger desde la familia. Una gran oportunidad para conocer PERSONAS, familias, no estamos solos, y la importancia de comenzar a aunar voluntades y manos.

Además, si te lo perdiste en Santiago, presentaremos el libro “Confesiones de un caracol, vivencias en tono Asperger” de Leonardo Farfán, nuestro fundador. Te dejamos la presentación de la destacada actriz nacional Malucha Pinto sobre el libro, que puedes leer acá.

La entrada es gratuita, previa inscripción al correo contacto.amasperger@gmail.com. Los cupos son limitados. Todos los detalles en el afiche.

La educación inclusiva requiere antes una sociedad inclusiva, y esa la construimos entre todos.

Los esperamos.

sn antonio

 

EL corazón de un Asperger por @Leocaracol

1185706_580322712031994_1240822696_n

 

Este título suena a una acción de disección en una clase de biología, sería necesario tomar un bisturí y comenzar a analizar corte a corte el corazón de este ser que presenta ciertas actitudes que escapan a lo que es la normalidad al expresar un sentimiento.
Creo que evidentemente, esto sería como el cuento de la gallina de los huevos de oro, en que la ambición hace matar al animal que les daba la riqueza, creyendo que en su interior está la fuente de mucha mas riqueza, por cierto por años hay científicos, doctores, psiquiatras que han desarrollado muchas investigaciones con este tipo de sujetos buscando respuesta a esta díficil forma de operar de un corazón autista. Muchos han llegado a conclusiones como las de asegurar a padres de niños con autismo, que su hijo jamas sentirá, jamás amará, que jamás les amará.
Ustedes comprenderán que tal afirmación llega a ser un juicio del porte de un iceberg, que mas que hundir las esperanzas de un padre, simplemente congelan y hacen naufragar a una familia completa. Es por esto que escribo, porque algo he aprendido en estos años ligado a las experiencias de otros y mías en torno al espectro autista.
Primeramente que por lo general las personas tienden a encontrar algo malo cuando las cosas no responden de la forma en que la mayoría lo hace, no se suele pensar simplemente de que hay algo diferente, que se debe comprender si no que el juicio es algo “defectuoso”, “malo” o “roto”, personalmente creo que la minoría no hace rareza si no que mas bien se debe expresar como “extraordinario”, entre un montón de rosas se puede encontrar rosas distintas, que son las mas hermosas, estrellas en un firmamento hacen que aquellas que se ven distintas sean simplemente maravillosas, asi me atrevo a mirar cada mente, cada persona que no es exactamente igual a la norma, es tan delgada la diferencia que hay entre lo “anormal” y lo “extraordinario”.
Pero volviendo al tema de las emociones, quisiera usar como ejemplo la imagen adherida a estas palabras, la encontré sin querer y sabía desde el momento que la vi lo que quería decir con ella, muchas veces cuando hablamos de Autismo o TGD usamos la analogía de la pieza de rompecabezas, a veces queriendo decir que hay ciertas estructuras en mi mente que faltan o son distintas, como que algo no encaja o simplemente intentando decir que la forma en que estructuro la respuesta intelectualmente es un proceso un tanto mas lento que el resto en las áreas en que comúnmente todos tienen una respuesta inmediata, pero esta imagen me sirve para igual analogía en el área de las emociones, pero si te das cuenta es un corazón armado en forma tridimensional, mucho mas complejo que un rompecabezas, hay piezas que han debido ser encajadas de tal forma que se va formando la imagen del corazón, sólo imagina si te pasan las piezas y te dicen arme este corazón, necesitarías la referencia, la imagen que hay aquí, pero cuando no la tienes, ¿cómo la armarías?, las emociones nacen de la experiencia, de recibirlas, de entenderlas, de expresarlas, es muy complejo, pero así mismo como aprendí de la Doctora Cecilia Breinbahuer que en el área intelectual uno debe “PRESUMIR COMPETENCIA”, así mismo yo sentencio que en el área emocional uno debe “PRESUMIR SENTIMIENTO”.
PRESUMIR SENTIMIENTO implica que uno debe dar por real que esa persona que aunque no lo exprese como el común de las personas si esta sintiendo, si esta desarrollando una emoción en su alma, en su corazón, voy lamentablemente en esta parte a hablar de mi, me molesta ser autoreferente, pero se hace necesario, hace un mes y medio falleció  mi padre,  simplemente ha sido una experiencia desbastadora (primera vez que uso esa palabra para referirme a mi), simplemente me es algo incontrolable el aluvión de emociones y sensaciones, siento su voz, recuerdo sus palabras, todo me trae un recuerdo de su persona, y realmente ir al cementerio se ha vuelto un acto irracionalmente necesario, pero no he llorado, simplemente no he podido desarrollar lágrimas, todos me dicen que debo llorar, que me hará bien sacarlo, que es necesario me desahogue, pero quien dice que mi silencio no es llanto, que mi distancia no es llanto, que mi mirada triste y el desánimo no son mi forma de llorar a mi padre, porque debería cumplir la norma de llorar, hoy puedo decir que día a día mi silencio llora a mi padre y que jamás encontraré consuelo, porque no hay razonamiento que consuele a esta pena, algunos lo han considerado trágico, pero así son mis emociones, absolutas, intensas sin matices, totalmente definidas por la literalidad que expresan, así mismo el amor, es el sentimiento que aprendí a  desarrollar poco a poco, no creo ser la persona que ame de la mejor forma, pero amo, amo intensamente, amo como aprendí de catequesis, de los estudios bíblicos, amo sin esperar nada a cambio, amo sin egoísmo, amo sin celar, sin cobrar, sin manipular, amo como si mañana no quedara tiempo para amar, porque así pude ir armando este sentimiento pieza a pieza, yo puedo decir “te amo”  porque la persona a mi lado me ha enseñado también a amarle, y yo me siento amado por ella.
Hoy he querido simplemente decir que vivo invadido por emociones y sentimientos que debo ir descifrando, que mi forma de sacar la emoción no siempre es como el normal de la gente lo hace, yo he aprendido a veces a canalizar en un poema, en un escrito, pero siento, soy sensible y hoy he querido decirlo aunque mi rostro no indique nada, aunque no haya una sonrisa en mi cara, siento.
Algo que no quiero que pase desapercibido, las emociones las aprendo del medio, las desarrollo por lo que he visto, oído y experimentado, expresa lo que sientes, expresa todo ante tu hijo, ante tu hija, el miedo, el dolor, la pena, la alegría, el amor para que el pueda ir aprendiendo a reconocerlas y entender que no importa como la exprese tu puedas entenderle y leer lo que esta sintiendo, así te darás cuenta que una mirada dice “te amo”  o un gesto dice “tengo pena”….eso simplemente es decir que sentimos, el problema que tu no entiendas lo que estoy sintiendo, no significa que no haya sentimiento, PRESUME SENTIMIENTO.
Leonardo Farfán

BISHOP Y EL PLANETA DE LOS ROBOTS (@Leocaracol)

Cuando llegué a este planeta lo primero que escuché y pude ver, fue el nombre del Comandante BISHOP, todos en este mundo hablaban de él, contaban de sus grandes aventuras y viajes recorriendo el espacio, la población a diario le mencionaba, pero siempre dejando un comentario, “siendo tan raro como era”.

Poco a poco fui conociendo más y más de él supe primero que su mundo eran las galaxias, las nebulosas, los soles y los planetas, el mismo había creado su propia nave y su robot de compañía, pues la robótica era otra de sus locuras y pasatiempos, casi obsesivos, su mente se perdía en sus ideas y sueños.

Pero nadie hablaba del día de su partida, cuando una vez en un  viaje simplemente él no volvió, el Comandante BISHOP, simplemente desapareció, viajó por los cielos infinitos tantas veces, pero por alguna razón nunca volvió, buscando razones de su desaparición simplemente no las encontré, pero no a muchos les importaba, pues “siendo tan raro como era” pocos le extrañaban.

En esta búsqueda de respuestas fui conociendo al Comandante BISHOP, un joven, si, un joven callado, más bien introvertido, que no decía mucho de sí y que muchas veces buscaba la soledad o la simple compañía de una persona que le inspiraba y le comprendía como nadie más podría hacerlo. Esa persona era  ESTRELLA, su madre, una mujer delicada, fuerte, pero muy sensible, de ojos grandes y pestañas que llegaban al cielo, una mujer que siempre tenía una sonrisa, pero en el fondo de su corazón se albergaba la pena, al mirar en su mirada.

Conocí a esa madre, a esa mujer y la vi trabajar día a día mirando mapas estelares, rutas espaciales, hablaba con cada viajero espacial por pistas y cosas que sirvieran para saber más del paradero de su hijo BISHOP, como nadie ella buscaba la forma de traerlo de regreso, de que su voz volviera y estuviera presente, algunos la juzgaban como que había perdido el sentido por su hijo, pero lo que yo veía era  un enorme amor de madre.

Así decidí prestarle mi tiempo y apoyo y puse a su disposición mi humilde nave para poder recorrer los lugares en que BISHOP podría estar.

–                     Gracias, juntaré provisiones – gritó y saltó a trabajar, como si fueran las palabras que había necesitado escuchar, que alguien creyera en su búsqueda, en su trabajo.

Así, un día 9 tomamos rumbo a buscar a BISHOP, muchos pensaron que nos perderíamos, pero ESTRELLA y yo pensábamos lo contrario, sabíamos que sería difícil, pero creíamos que BISHOP estaría bien y podríamos traerlo de regreso.

Pasaban los días y visitamos cada planeta cercano y ya pocas provisiones iban quedando, Estrella se veía triste, casi desesperanzada, pero yo le dije:

–                     Estrella, si estoy aquí, es porque creo en esto, porque se que BISHOP está en algún lugar y lo rescataremos, lo traeremos y te aseguro estará todo bien – ESTRELLA lloró y me abrazó.

Mientras la abrazaba mire por una escotilla de la nave y sentí en mi corazón que había encontrado el lugar, al menos si fuera él de seguro sería el lugar que elegiría. Era un planeta del color de la piel de ESTRELLA con don cráteres que a la distancia eran los ojos de ella, era la mirada de ESTRELLA, la mirada de su madre.

ESTRELLA sin entender mucho, dio pie a mi intuición (sin querer decirlo, en gran medida sentía que BISHOP y yo teníamos muchas cosas en común), aterrizamos y cuando comenzamos a recorrerlo simplemente no podíamos creer lo que estábamos viendo.

Había una civilización de robots, tortugas, perros, aves, elefantes, dinosaurios, personas, todo un mundo hecho de metal y al fondo del paisaje un fuerte, un gran fuerte construido, como quien ordena cartas de un naipe, un fuerte hermoso y grande.

Miré de reojo a ESTRELLA y su sonrisa me lo dijo todo, este era el lugar, comenzó a correr hacia el lugar gritando “BISHOP” “HIJO”, y ahí el apareció, con su traje de astronauta, los ví fundirse en un abrazo, en un gran abrazo.

Conversamos horas, BISHOP nos contó cómo fue construyendo cada detalle, cada lugar, cada robot, como se fue dando cuenta de lo poco que quería estar con las personas, de lo difícil para el que era entenderles, de lo crueles que a veces eran, de lo falso y lejano que eran todos a veces con él. Que simplemente un día se detuvo y pensó “aquí tengo un planeta para mí, puedo hacer y construirlo a mi manera”.

Yo comprendí especialmente lo que decía, pues yo mismo era igual, sin muchos amigos y lejanos de todo, de ese mundo que las palabras dicen cosas distintas las que hacen, no puedo negar que quise a ese pequeño BISHOP desde el día que supe de él, ESTRELLA también comprendió, ella por años lucho para que BISHOP se sintiera parte de todo, integrado y feliz, pero era tan difícil cuando las personas no ayudan, no escuchan y sólo juzgan a alguien sólo por ser un poquito diferente.

En el fondo del corazón creo que todos nos hubiéramos quedado felices en el planeta BISHOP, pero entendíamos que era necesario volver, BISHOP necesitaba volver y siendo el mismo demostrar lo especial y gran persona que era, esa persona que pocos se daban el tiempo de conocer y sólo saludaban a la distancia.

ESTRELLA con ese amor de madre, ese amor único usó las palabras perfectas para convencerle, un “TE AMO”, un “estoy contigo como siempre he estado”, fueron suficiente para verlos fundidos llorando en un abrazo y yo conducía de regreso dejando a los robots en la despedida, BISHOP les dijo:

–            Vendré a verles para aceitarles y visitarles, no estén tristes, volveré – moviendo su mano y ya mirando con angustia el futuro que de venía.

Así BISHOP, llegó, todos lo miraban, todos decían cosas en silencio, pero el entendió que debía seguir el consejo de ESTRELLA:

 muchacho_del_astronauta_escultura_fotografica-r87de518dac034b24b4037279ba5f99ae_x7saw_8byvr_512

“Siempre habrán personas que no nos entenderán, siempre habrán personas que juzgarán o que dirán que tu no puedes, que no sabes o que no entiendes, pero nunca les creas, porque tú te conoces, tu hiciste un planeta entero allá lejos, un mundo hermoso y has vuelto para enseñarles que tu naciste acá y podrás con la ayuda de los que te aman, vivir en paz, ser quien tú quieres ser, pero por sobretodo ser feliz…”

Y así BISHOP, día a día vivió en su planeta rodeado de quienes le amaban, feliz y organizaba viajes al planeta de los robots y vivió feliz haciendo lo que el más amaba, viajar, hacer robots y con la sonrisa de ESTRELLA, su hermosa y dulce madre.

Y aquí también estoy yo, me quedé aquí para apoyar y ayudar a ambos para que no sientan nuevamente que están solos.

Autor:  Leonardo Farfán

A %d blogueros les gusta esto: